Y llega Septiembre

Aunque parece que es en diciembre que cambiamos de año (y en realidad lo es), a nivel práctico, muchas cosas de duración anual, comienzan en septiembre.

Queda un cuatrimestre, pero es como si lo incorporáramos a un nuevo año, nuevos retos, nuevos objetivos. Las semanas de vacaciones han sido como una tregua y ahora toca otra vez reanudar la lucha.

Pero esta manera de ver las cosas es sólo una de las muchas posibles.

Tal vez necesitamos dejar de vivir en compartimentos y en secuencias de tiempo finitas, que nos causan agobio, frustración, a veces desesperación.

Como decía aquel viejo anuncio de Bruce Lee "be water, brother", podemos optar por fluir con la vida (como si fuéramos agua) y hacer menores las diferencias entre trabajar y vivir, entre el fin de semana y los días laborables. Tal vez mejor enfocarnos en vivir y sentir que a veces trabajamos, otras reímos, paseamos, vemos películas, reflexionamos, hacemos deporte, preparamos proyectos... y hacer los límites sutiles y suaves.

Esto puede permitirnos sentirnos libres, elegir lo que queremos hacer (para conseguir lo que nos hemos propuesto), dejar atrás el reloj, la ansiedad y el estrés.

Que cada día pueda ser Domingo, ofrece infinitas posibilidades para desarrollarnos como personas, como profesionales, como padres, amigos...

Sí que es cierto que es completamente opuesto a lo que nos han enseñado. Pero estamos en un punto en el la sociedad debe asumir que muchas de las creencias que afirma, han quedado obsoletas, caducas.

De modo que es la hora de rebelarnos, de construir el mundo acorde a nuestras necesidades, no ajustarnos nosotros al mundo que ha sido creado en una época (industrial) que ya no puede sostenerse.

La sostenibilidad ecológica no sólo se refiere a gestionar bien los recursos naturales, sino a que la vida humana también sea sostenible, es decir, que la persona sea siempre más importante que las cosas.

Un sabio dijo que las cosas pueden ser como son, o bien, pueden ser como nosotros hagamos que sean.

Asumir la responsabilidad (la capacidad de responder) sobre nuestra vida es duro.

Es duro porque ya no podemos señalar a ningún culpable, si nuestra vida no se parece a lo que queremos.

Pero aunque duro, es estimulante, porque si cómo sea nuestra vida depende de nosotros, de lo que elegimos ¿vamos a elegir la infelicidad y el sufrimiento?

¡Claro que no!

Parte de la dureza de este planteamiento surge de que nadie nos ha enseñado qué hacer con es capacidad de responder.

Pero es fácil de entender y de practicar: se trata de estar conectados con nosotros mismos, saber con claridad que queremos, cómo podemos llegar, con qué recursos contamos, cómo nos motivamos y alentamos a seguir.

Esos aspectos se aprenden (como todo lo demás) así que si quieres dar este giro a tu vida, contacta conmigo ¡puedo ayudarte!

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